Oct 03

montaje_antena3Ha sido uno de los temas más hablados en los últimos días en Internet. A los de Espejo Público, el programa presentado por Susanna Griso en Antena 3, les “han pillao con el carrito del helao”. En un reciente debate sobre la seguridad en los encierros de toros, participaron una serie de personajes que despertaron las sospechas de los corredores habituales que acudieron al programa a defender los encierros. Y un blogger se encargó de destapar todo en Internet. Dos de ellos habían estado en otros programas con diferentes identidades y aficiones. Se mostraron fotos, imágenes e incluso conversaciones entre ellos en Facebook, que demostraban el fraude. Pueden ustedes encontrar la historia con facilidad en Internet.

Este caso trae a la palestra el viejo debate sobre los debates en televisión. Y no me refiero a los debates serios, con expertos o gente de reconocido prestigio en el asunto en cuestión. Me refiero a esas discusiones que montan con gente de la calle, donde lo único que se busca es polemizar. No es mi intención criticar este tipo de formatos. Son muy respetables. Es más, en la mayoría de las ocasiones, creo que es una fórmula interesante y constructiva. Es bueno conocer la opinión de la gente de la calle. Pero claro, siempre que esa opinión esté medianamente formada. Y lo más importante, que no me engañen. Que no me cuelen actores o gente que se dedica a ir de plató en plató, cambiando de vestimenta, look, ideología y nombre. Para ver a actores interpretando un papel, ya voy yo al teatro, donde además lo hacen mucho mejor. Además, con tanto friki (en el sentido más peyorativo de la palabra) rondando por ahí en este tipo de debates, programas como Espejo Público empiezan a parecerse más a El Diario y resto de talk shows.

Lo peor de todo es que Antena 3, en declaraciones a Periodista Digital, tenía la poca vergüenza de negar todo conocimiento del asunto, afirmando que “si en un programa alguien va como un siniestro y en otro ya no viste así, será que ha cambiado de forma de ser”. ¡Olé!

*Columna publicada en La Gaceta el 2 de octubre del 2010

Sep 29

youview_logoDesde que existe el mando a distancia, en todo hogar ha existido siempre una guerra fraticida por controlarlo. En casa de unos amigos que son 11 hermanos, le llaman el poder. Ese pequeño aparato es capaz de sacarnos a todos nuestro lado oscuro de la fuerza.

Pero la guerra por el mando puede que tenga los días contados. Y todo porque el modo en que vemos la televisión está cambiando. Y más que va a cambiar.

Hace unos días se anunciaba en el Reino Unido la creación de YouView, una decodificador para ver la televisión de manera gratuita por Internet. El funcionamiento es sencillo.

Compras el aparato, lo conectas a Internet y al televisor, y a disfrutar de multitud de contenidos sin pagar una sola libra más. Aunque, para los usuarios más exigentes, existe también la posibilidad de comprar contenidos premium como películas, series americanas, etc. Detrás de esta maravilla se encuentran varios canales británicos (incluida la BBC) y otras empresas de telecomunicaciones. Pero lo mejor es la gestión de los contenidos a través del decodificador. Es algo parecido al iPlus de Digital + en España, pero más avanzado. Puedes rebobinar o pausar un programa. Puedes grabarlo en su disco duro, o incluso puedes ver programas pasados. Y aquí está la verdadera clave.

cadenas_youviewPor fin alguien se ha dado cuenta de que ya no vemos la televisión como antes. Se acabó eso de sentarse en el sillón con el mando “a ver qué hay”. O tener que llegar corriendo a casa porque va a empezar nuestro programa favorito. Hoy en día los telespectadores elegimos cuándo y cómo queremos ver un programa. La televisión ofrece el contenido, pero Internet es el mejor medio para gestionar su consumo. ¿Por qué no fusionarlo?

Quiero algo así en España. Además, beneficiaría a todos. A los proveedores les devolvería el trozo de pastel que les está robando Internet. A los espectadores les facilitaría el consumo de televisión. Y a las familias les traería paz y armonía, pues ya nadie se pelearía por el mando.

* Columna publicada en La Gaceta el 28 de septiembre de 2010

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Sep 15

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Barack Obama participa en un sketch del programa americano Saturday Night Live

Digámoslo alto y claro. La clase política en España deja mucho que desear. Hace tiempo que lo sabíamos. Se ha perdido el espíritu de servicio que debe ser la inspiración de todo político, en favor de un servicio de autoenriquecimiento, que deriva en políticos cutres e inútiles.

Pero lo que ustedes a lo mejor no sabían es que además son tontos y poco hábiles por su absurda alergia a los programas de humor en televisión. En Estados Unidos, es muy normal ver a políticos de primer nivel acudir a programas de humor a reirse, hacer reir e involucrarse en el show propio del programa. Y no se les caen los anillos. Bueno, de hecho, no solamente no les importa, sino que incluso se siente orgullosos de ellos. Para un político americano, es todo un honor que sea invitado a participar en el Saturday Night Live (cantera de los mayores humoristas y actores cómicos, como por ejemplo Eddie Murphy, Steve Martin, Will Farrell, Tina Fay, Adam Sandler, Mike Mayers… y un eterno etcétera). Y no se confundan, que allí no van únicamente en campaña a soltar sus principales arengas y reclamos políticos. Van simplemente a hacer humor, e incluso a reirse de si mismos.

En España, sin embargo, es casi imposible ver a un político acudir a un programa de humor. Creen que les resta credibilidad. No se dan cuenta que lo que les resta credibilidad es su incapacidad para ponerse de acuerdo, vivir del cuento, tener más vacaciones que un colegial o los interminables casos de corrupción.

Ultimamente se está poniendo de moda que algunos acudan a La Noria (Pepe Blanco, Tomás Gómez, Artur Mas y dentro de nada Trinidad Jiménez). No me parece mal, es un paso. Pero si se fijan, aunque se trate de un programa de entretenimiento, es más de lo mismo. Van a hablar de lo que les interesa, como en cualquier otro programa de entrevistas. Si al menos en estos formatos más “serios” dejaran preguntar libremente… Pero es que encima, pobre del periodista que haga preguntas de periodista, es decir, a la yugular.

* Columna publicada en La Gaceta el 14 de septiembre de 2010

Sep 12

Ya queda menos para que regresen los nuevos capítulos de las series a las que estamos enganchados. Sí, digo encganchados, porque para algunos, entre los que me incluyo, las buenas series con como una droga. Un droga sana, eso sí. Todo un placer audiovisual entre tanta telebasura, caspa y series cutres españolas. Y es que gracias a Internet, hoy en día podemos disfrutar de las series americanas en nuestra propia casa.

Esta temporada se estrenan varios nuevos títulos que, a priori, tiene pinta de convertirse en verdaderas joyas. Me refiero a No Ordinart Family, Undercovers, The Event, Boardwalk Empire y The Walking Dead. No se preocupen, que no me voy a ir sin explicarle brevemente lo que nos vamos a encontrar.

No Ordinary Family es la historia de una familia cuyos miembros gozan de algún tipo de poder tras un accidente. Una mezcla de Los Increibles, X-Men y Los 4 Fantásticos. Nos podemos imaginar algo parecido a la española Los Protegidos, pero mejor hecha.

Undercovers es una serie de acción, de espías para ser más exactos. Pero lo que más le caracteriza, es que está producida por J.J. Abrams, el mismo que creó Lost (Perdidos). ¿Debería ser esto garantía de éxito? Para alguno sí. Yo no lo tengo tan claro, pero lo que es seguro es que le daré la oportunidad.

The Event es un thriller sobre complots, asesinatos, despariciones, las CIA, el presidente de los Estados Unidos… y todo ello en torno a un “evento” secreto. Suena bien, pero huele a que puede estrellarse al más puro estilo FlashForward.

The Walking Dead es un serie sobre zombies, del estilo 28 días después o Soy leyenda. Sí, yo también puse cara de circunstancia. No suena bien así escrito. Pero fue el trailer y mi opinión cambió. Tiene un pintón, y todo apunta a que será uno de los éxitos de esta temporada.

Y llegamos a Boardwalk Empire, la más esperada. Detrás del proyecto están Martin Scorsese y Terence Winter (creador de Los Soprano). Protagonizada por el gran Steve Buscemi. Y como contexto los años 20, la ley seca, los gansters, la corrupción, etc. No tengo más preguntas señoría. Compro.

* Columna publicada en La Gaceta el 11 de septiembre de 2010

Sep 08

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El domingo estaba en casa frente a la televisión, dispuesto a ver el estreno de la nueva temporada de Salvados, el programa de La Sexta protagonizado por Jordi Evole, alias el Follonero. Me las prometía muy feliz; una gran promoción previa acompañaba al estreno. El primer capítulo lo habían grabado en Nueva York. ¡¡¡Nueva York!!! Toma presupuesto que tienen ¿no?

Pero mi sorpresa llegó al darme cuenta de que lo que realmente estaba viendo era una especie de “madrileños/españoles/andaluces… por el mundo”. Y es que el bueno de Jordi se dedicó básicamente a darse paseos con diferentes periodistas que residen en la Gran Manzana.

El Follonero deslumbra cuando decide vacilar a políticos, famosos, gente con poder, etc. Ese tipo de humor gusta, puedo dar fe de ello, pues yo también me he dedicado a ser un reportero “tocahuevos” durante un tiempo Pero cuando de quien te ríes es de gente normal, desconocida, humilde o que ni siquiera se dan cuenta de que les estás tomando el pelo, el asunto más que gracia, provoca bostezos.

Si a eso le añadimos que algunas de las secuencias eran excesivamente largas, el resultado final es un programa tostón. Ah, y de regalo soltó varios chistes malos y medio racistas sobre los negros o los judíos. No me parece mal, simplemente eran malos. Ahora, tengan por seguro que si ese tipo de comentarios los hace un reportero de Intereconomía en lugar de uno de La Sexta, se hubiera montado un debate nacional en torno al tema, con algún ministerio multándonos. Seguro.

Solo se salvaron –nunca mejor dicho- algunos perlas puntuales “made in Follonero”, la música perfectamente elegida por los editores que ayudaban a hacer el espacio más llevadero, y por supuesto, el magistral inicio del programa. Toda una parodia de las películas de Woody Allen, utilizando para ello ni más ni menos que al mismísimo Joan Pera, el doblador habitual de Allen. Maestro.

Salvados tiene que volver a la senda que les llevó al éxito. Al humor ácido, pícaro e inteligente que solo el Follonero sabe hacer. Le queremos a él, y no a Jordi, el reportero de “Salvados por el Mundo”.

* Columna publicada en La Gaceta el 7 de septiembre de 2010

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