Sep 05

footballs_coming_homeDamas y caballeros, niños, niñas y hasta mascotas varias, el verano llega a su fin y eso significa que vuelven los madrugones, las broncas del jefe, los atascos, el colegio de los niños (eso para algunos padres es un notición), el ticket de la hora… ¡y el fútbol a la televisión!

Vale, espera, para. Ahora es cuando no sé qué hacer: si alegrarme o no. Si alinearme con los que creen que sus vidas vuelven a tener sentido después del trabajo, o con los que consideran que un partido de vez en cuando –y más si se trata de España ganando el Mundial- es más que suficiente, pero todos los días…

Les explico. Como aficionado al fútbol estoy encantado de poder volver a disfrutar de Cristiano, Messi, Iniesta, Casillas, Forlán, Cazorla, Mata, etc. Pero por otro lado, trabajo en televisión, dirigiendo y presentando un programa. Y ahora que empieza la nueva temporada, es posible que hayas cambios de programación, que se muevan las parrillas… ¡y hay miedo! Miedo por coincidir con el fútbol.

¿Quién querría que situaran su programa a la misma hora que los partidos? Es un suicidio en audiencias. Alguno pensará que la solución es tan fácil como intentar que tu programa se emita un día que no haya fútbol… Ya ¿pero cuándo?. Los sábados, domingos y lunes hay Liga. Los martes y miércoles Champions League. Los jueves Europa League. Y aquellas semanas que no hay competición europea, los sustituyen por Copa del Rey o más Liga. ¡¡¡Noooo!!!

Al menos nos queda un consuelo para hacer más divertida esta temporada futbolística: la guerra abierta entre Cuatro (Prisa) y La Sexta (Mediapro), por los derechos del fútbol, la cesión de imágenes, los impagos, etc. Es tan bonito ver a los dos “muy mejores amigos” de Zapatero llorando a su líder por ver a quién quiere más. ¡Ah!, lo que nos vamos a reír.

Por cierto, observarán que estratégicamente he evitado diferenciar entre hombres y mujeres a la hora de referirme a los que gustan o no del fútbol. No quiero tener problemas con ningún político, o “política”.

* Columna publicada en La Gaceta el 4 de septiembre de 2010

Sep 01

62_premios_emmy_2010

La madrugada del domingo al lunes, se entregaron en Estados Unidos los premios Emmy, los oscars del mundo de la televisión. Algunos trasnochamos para seguir la gala y llegué a varias conclusiones.

La primera es que la relevancia de estos premios es mucho mayor que la de los Oscar. Cuando se entregan los premios de cine, la película ya ha hecho su trabajo. Ya ha pasado por las salas de cine y ha hecho la caja que tenía que hacer. El incremento económico que les puede dar un Oscar, es mucho menor, comparativamente hablando, con lo que puede suponer para una serie ganar un Emmy. Y es que estos galardones se entregan cada temporada, pero las series suelen continuar su emisión en la temporada siguiente, con lo que tener una estatuilla más o menos, puede significar muchos ceros en audiencia y en ingresos.

La segunda es que, como siempre, estos americanos nos dan en cada edición de los Oscar, los Emmy los Tony, etc., una lección de cómo se debe hacer una gala. El número de apertura fue espectacular, con un Jimmy Fallon espléndido, acompañado por actores de diferentes series de televisión, haciendo una parodia de ‘Glee’ con el tema ‘Born to Run’ de Bruce Springsteen. Eso es empezar un show y lo demás son tonterías.

En España he leído muchas críticas a la gala por lo sobria que fue. No puedo estar más en desacuerdo, y más cuando estos mismos, luego alaban las infumables galas de los Goya o similares en España. Vale que cada vez las hacemos mejores, pero aún nos que mucho recorrido para llegar a su nivel. Y aquí no vale la excusa del presupuesto.

Esta semana leerán que los triunfadores de la noche fueron ‘Mad Men’, ‘The Pacific’, ‘Modern Family’ o ‘Glee’, y los grandes derrotados ‘Lost’ o ‘Dexter’. Yo creo que el triunfador de la noche fue en general el mundo de las series. Está en su mejor momento. Los que somos muy aficionados a este género, estamos más desbordados que nunca. No tenemos tiempo para ver todas las series que nos gustaría. Y las novedades de esta temporada son más que prometedoras.

* Columna publicada en La Gaceta el 31 de agosto de 2010

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Ago 30

pulseras-decenario

Decir que España es un país de borregos es para algunos una realidad difícilmente refutable y para otros una afirmación injusta. Sea como sea, lo que está claro es que cuando hablamos de televisión, este argumento se hace peligrosamente cierto. Cosa que vemos en televisión, cosa que hay que comprar, imitar, hacer… Hay multitud de ejemplos, pero bastará con dos recientes y muy veraniegos.

El primero se refiere a los famosos anuncios de una marca de cerveza. El del año pasado, en Formentera ; el de este año, en Menorca. Los dos tenían en común una música divertida, veraniega y pegadiza, y paisajes y situaciones idílicas, incluyendo el sueño oficial de todo hombre de montárselo con dos mujeres. Pues bien, no sé si será casualidad o no, pero este año he acabado hartito de que amigos, familiares y conocidos, me dijeran que se iban a “pasar unos días” (imaginen el acento con patata en la boca) a una de estas dos televisivas islas. ¡Y ojo! No se dejen engañar por mi comentario sobre el acento pijo. Esta falta de personalidad no diferencia entre clases sociales y afecta a todos por igual, ya seas de La Moraleja o de un pueblo perdido en Soria. ¿Ibiza? ¡Nah! Eso es de paletos, nada que ver con Menorca o Formentera.

El segundo ejemplo, más grave si cabe, son las populares pulseras que ha puesto de moda Sara Carbonero. Las carboneras que denominan algunos. Al parecer son más difíciles de encontrar que la audiencia de Veo7. Y cuando las encuentras (me han confesado mis amigas fashion) cuestan más de cinco euros cada una. Pues bien, tengo dos malas noticias para sus compradores. Una, este verano he estado en México y allí costaban unos 25 céntimos. Dos, la pulsera es un rosario. Sí, sí, un rosario, de los de rezar, con sus cuentas y su cruz, lo siento por los cristianófobos.

Para el año que viene, yo también voy a intentar poner de moda algo, lo que sea… ¡ah no!, que yo no salgo con Casillas. Vaya.

* Columna publicada en La Gaceta el 28 de agosto de 2010

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