Oct 15

Mucho se está hablando de la entrevista que realizó Ana Pastor ayer, jueves 14 de octubre, a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, en los Desayunos de TVE.

Antes de hacer mis comentarios, os la dejo por aquí por si no habéis tenido ocasión de verla.

La verdad es que hubo algunos momentos de tensión, y sí es cierto que Pastor estuvo especialmente dura con Aguirre. Pero la pregunta es ¿nos debe extrañar eso?

Lo cierto es que no, que no debería. Vivimos en un país en el que estamos acostumbrados a que las entrevistas estén pactadísimas. Done haya temas que no se pueden sacar. Donde el entrevistador jamás tenga la valentía el permiso para enfrentarse al entrevistado.

En Estados Unidos, es normal los programas de televisión donde un político va a que le hagan preguntas incómodas y duras. Y si no responde, se le espeta para que conteste a lo que se le pregunta. Lo saben, y a pesar de ello, van a los programas. Porque son conscientes de su responsabilidad como representantes de los ciudadanos y de que todo eso va en el sueldo.

Y volviendo a la entrevista en cuestión en TVE, diré que:

- Ana Pastor hizo lo correcto al hacer una entrevista dura. Es su obligación como periodista.

- Ana Pastor debería hacer lo mismo con todos los políticos que pasen por esa mesa. No se puede permitir un doble rasero. Es un insulto a la audiencia. Y de manera especial al tratarse de una televisión pública, pagada por todos los españoles.

- Esperanza Aguirre no puede enfadarse por esa entrevista. Mucho menos, ponerse chula a lo largo de la misma. Y lo que sí que no se puede consentir bajo ningún concepto es que el entrevistado le diga al entrevistado lo que puede o no preguntar, o lo que interesa o deja de interesar a la audiencia.

Hala majos, viva el periodismo libre.

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Sep 22

caso_faisan_portadaLa magnífica audiencia que el pasado viernes tuvo el documental sobre el caso Faisán, emitido en Intereconomía TV, debería hacernos reflexionar sobre hasta qué punto interesa a la ciudadanía este tipo de formatos televisivos.

En algunos casos hablamos de investigaciones puramente periodísticas, en otros son adaptaciones o recreaciones de las investigaciones policiales y judiciales (guiones basados en autos, sumarios…), o combinaciones de ambas investigaciones.

En la historia de la televisión y el cine hemos visto diferentes investigaciones y casos que jamás habría entendido el ciudadano medio de no haber sido porque fueron contados a través de una película o un documental. Me viene a la mente ahora mismo el caso Watergate, cuyo proceso de investigación fue contado en un libro escrito por los propios periodistas que destaparon la historia (Carl Bernstein y Bob Woodward), y adaptado al cine en la magnífica Todos los hombres del presidente. En España también pudimos conocer los detalles del caso Gal o la historia de El Lobo (el infiltrado de la Policía española en ETA en los setenta), gracias a las sendas películas que se llevaron al cine.

En esta misma columna, el pasado 14 de septiembre, hablando del papel de los políticos en la televisión, dije que se había “perdido el espíritu de servicio que debe ser la inspiración de todo político”. Pues bien, hoy toca hacer autocrítica y decir que también en una parte del sector de la prensa se ha perdido ese mismo espíritu. La búsqueda de la verdad. El periodismo tiene que servir a la sociedad y la televisión tiene que servir al periodismo.

En ese sentido, las televisiones deberían invertir más en producir contenidos audiovisuales que ayuden a la ciudadanía a entender el mundo que nos rodea, así como los casos que más nos afectan e interesan. Y que nadie venga con el cuento de que esos contenidos no dan audiencia. Este fin de semana, Intereconomía TV se ha encargado de demostrar lo contrario.

* Columna publicada en La Gaceta el 21 de septiembre de 2010


Jun 23

eduardo_garcia_serranoEn los últimos días, muchas personas me han preguntado por la polémica en torno a las declaraciones de Eduardo García Serrano, en las que insultó a la consejera de sanidad de la Generalitat de Cataluña, Marina Geli, tildándola de “guarra”, “puerca” y “zorra repugnante”, debido a la publicación de una web, dependiente de su consejería, sobre educación sexual a niños y jóvenes.

Pues bien, aprovecho para retomar el blog, que lo tenía muy abandonado (ya os explicaré por qué), para exponer aquí, públicamente, mi opinión:

  1. Eduardo García Serrano sobrepasó los límites de la libertad de expresión. Nunca debió llegar a los insultos. Es un mensaje que le he transmitido personalmente a él mismo.
  2. Marina Geli está en su derecho de presentar cuantas querellas criminales se le antojen. Habría que verse en la situación, pero posiblemente yo hubiera hecho lo mismo.
  3. Eduardo García Serrano demostró una gran altura moral e intelectual al pedir disculpas por sus palabras. He hablado con él, y verdaderamente está arrepentido de lo que hizo. Eso le honra.
  4. Desde muchos sectores y medios de comunicación, han aprovechado esta situación para lanzar un ataque desmesurado contra Intereconomia. Nos tienen ganas; y lo más importante, nos tienen miedo, y han encontrado en este hecho una oportunidad de oro para tratar de hundirnos, ya que por otros medios más éticos no son capaces. Nuestro presidente, Julio Ariza, lo esbozó en este artículo publicado en La Gaceta hace unos días.
  5. ¿A cuento de qué tiene que abrir el Ministerio de Industria un expediente a Intereconomia? Es un acto sin precedentes e injusto. En otros medios se lanzan insultos más graves y más menudo, sin que nadie pida perdón por ello, y el Gobierno nunca ha hecho nada similar. En este artículo de Elentir se explica este hecho perfectamente con ejemplos concretos. El famoso doble rasero.
  6. Lo peor de todo esto es que la polémica de las palabras de Eduardo, han eclipsado lo verdaderamente grave de todo este asunto. El contenido de la web en cuestión. Es una vergüenza que se destine dinero público a fomentar este tipo de páginas en Internet. Os invito a ver el siguiente video, con imágenes y fragmentos de los vídeos que se pueden ver en la web de Marina Geli, y que están destinados a educar a los niños en la sexualidad.
  7. Vamos a ver lo que tarda Marina Geli en eliminar esta web y pedir disculpas (por no hablar de dimitir, claro). Eduardo lo hizo en la primera ocasión que tuvo, en su habitual visita de los jueves a El Gato al Agua.

Hala majos, luego los malos somos nosotros

May 04

oscar_molinaMe voy a permitir el lujo de copiar y pegar, tal cual, este impresionante artículo escrito por Oscar Molina, y que he visto en la web de Las Clases Medias. No tiene desperdicio:

VIVÍS DE MI DINERO
Oscar Molina

Paso fuera de mi casa y lejos de mi familia una media mensual de 360 horas (15 días completos), contribuyo al fisco con un 40% de mi salario; entre impuestos directos, indirectos, tasas obligatorias y demás gravámenes, trabajo más de la mitad del año para el Estado. Pago un colegio a mis hijos, mientras financio un sistema de educación pública; me dejo un turrón en una póliza de sanidad privada, pero abono religiosamente mi correspondiente diezmo para que muchos puedan tener cuidados médicos. De lo segundo no me quejo (a pesar de que nadie me lo reconozca) y de lo primero no me quejaría si no fuese porque la educación pública consiste en meter a los niños en fábricas de ignorantes donde sólo se hace hincapié en su adoctrinamiento en un conjunto de paridas sin sentido.

Muchos están peor que yo. Se levantan a las 6 de la mañana, vuelven a casa cuando sus hijos se van a la cama, conviven con la cotidiana amenaza de perder su trabajo y hacen encaje de bolillos para que el fruto de su sacrificio vital les permita llegar a fin de mes.

Y otros, de número creciente, están aún peor. Han perdido su trabajo y conservan escasas esperanzas de conseguir otro.

Todos, de alguna manera, ponemos un montón de dinero para que vosotros, que sois muchos, os alimentéis de nuestra pasta.

Porque vosotros, incompetentes ejecutivos de la nada, mediocres gobernantes de nuestro Estado central, vivís de nuestro dinero. Sois parte un elefantiásico entramado de Ministros, Secretarios de Estado, Directores Generales, y parásitos varios que contáis con un ejército de asesores, viajáis en coche oficial y reserváis Clase Preferente en vuestros viajes privados, con mi dinero. A cambio, resultáis totalmente incapaces de resolver nuestros problemas, no garantizáis nuestra seguridad ni dentro ni fuera de España, no nos protegéis del desempleo, ni prestáis servicio alguno. Sólo se os ocurren normas para coartar nuestra libertad, para vigilarnos, atemorizarnos y decidir qué es bueno para nosotros. Tomáis posesión de nuestra vida pública, privada y de nuestro dinero para complicarnos la vida, y parís normativas orientadas a seguir siendo necesarios, a no permitirnos deshaceros de vosotros.

Por si fuese poco, inventáis problemas inexistentes, enfrentáis a la sociedad reabriendo debates cerrados, legisláis para cuatro, y tenéis la jeta de pagar un sueldo a majaderas de manual sin el menor sentido el ridículo que nos hablan de “acontecimientos planetarios”. Todo con mi dinero.

Vosotros, prebostes de alguno de los diecisiete gloriosos mini-estados autonómicos, también vivís de mi pasta. Unos subidos a cuentos imposibles como la fábula de Aitor, otros mitificando a unos segadores de hace cuatrocientos años. Los demás, a rueda de éstos, os habéis montado un chiringuito de consejerías, direcciones, subdirecciones, patronatos, embajadas y demás máquinas de gastar. Con mi dinero, claro está. Usáis la pasta que yo gano trabajando para fomentar la insolidaridad y sembrar el odio a España; reclamáis la parte que vuestros inverosímiles derechos históricos os adjudican para poder aumentar la pléyade de vuestros deudos, para comprar votos con empleos a dedo. Vivís en la reivindicación permanente que haga andar a una bicicleta que se caería si parara. Vosotros, garrapatas, no resistiríais el mínimo ejercicio de competencia para la obtención de un puesto de trabajo en el ámbito privado, vuestro único mérito es haber medrado en la estructura de un partido político. Y ahora, vivís de mi dinero.

¿Y qué decir de vosotros? Sabandijas de los sindicatos de clase. Liberados del trabajo, la responsabilidad y el cumplimiento del deber. ¿Cuántos sois? Sólo en Madrid, 3200; sólo en Madrid vuestro chollo nos sale a los contribuyentes por 77 millones de euros. ¿Para qué? Para que tengáis el uniforme, el mono o la bata sin estrenar. Para que viváis de una novela en la que sois los únicos personajes, porque no representáis a nadie, sin acudir a vuestro puesto de trabajo. No tenéis afiliados, no defendéis nada, firmáis condiciones laborales de miedo para vuestros presuntos representados, cobráis un canon por los ERE´s, o lo que es lo mismo, sangráis al currito en concepto de “asesoramiento” cuando le ponen en la calle; os dedicáis a hacer política, calláis cuando miles de currantes pierden su empleo por no molestar a otros chupones de vuestra cuerda, y ejercéis la protesta asimétrica según quien gobierne. No valéis para nada, no arregláis nada, no solucionáis nada, no defendéis a nadie, algunos habéis conseguido llevar tan lejos vuestros tejemanejes que acabáis de directivos en vuestras empresas…y vivís de mi pasta.

Y no me olvido de vosotros. Engreídos “creadores”, apoteósicos mediocres del arte presunto, vividores del mérito subvencionado y subvencionable. Vosotros también vivís de mi pasta. Os señaláis la ceja para apoyar sin disimulo a quien os ha puesto en casa, alimentáis vuestra vida regalada de mis impuestos, y además me insultáis. Si no voto al partido que os gusta, podéis llamarme “hijo de puta”; si no comulgo con el Gobierno que os pone el pesebre pedís que se me encierre en un cinturón sanitario; si voto a quien no os mola, me llamáis asesino…todo eso después de que este hijo de puta, asesino y carne de sanidad progre os haya dado de comer con su dinero, a cambio de que produzcáis bodrios infumables que tratan de ganar una guerra 70 años después o que sólo sirven para que alguno pueda liberarse de sus complejos, algunos sexuales.

Habéis conseguido que todo hijo de vecino sea considerado delincuente preventivo y tenga que pagaros cada vez que se compra un teléfono móvil, una impresora, un ordenador…Habéis forzado la máquina de quien tanto os debe como para permitiros reclamar el tributo a quien se bautiza, hace la comunión, se casa o baila en la plaza del pueblo; cualquier día nos sangraréis en nuestro entierro. Vosotros, bucaneros de la creación de medio pelo, no venderíais ni uno sólo de vuestros estofados en el mercado privado, no conseguiríais financiación ni para la décima parte de vuestras piltrafas. La inmensa mayoría de los que vivís de mi contribución y de sirlarme, no seríais capaces de engañar a un inversor para que sufragase las medianías que nos colocáis. Vivís del cuento, y encima os ponéis chulos mientras me metéis la mano en la cartera. Firmáis manifiestos para los que no tenéis la menor legitimidad ni altura moral, y os auto designáis como el “mundo de la cultura”; entregáis rosas por la Paz a los asesinos, os vestís de palestinos entre playa y casino, y no tenéis una puñetera palabra para los que cayeron muertos de un tiro en la nuca, sin poder oler esas rosas que entregabais, mientras pagaban vuestros saraos y se retrataban cada vez que compraban un CD.

Todos vivís de mi pasta y sois muchos, cada vez más. Y nosotros cada vez menos

Hala majos, las cosas claras y el chocolate espeso.

Abr 28

maria-teresa-fernandez-de-la-vegaOs voy a contar una historia. Una historia real. Trata sobre cómo aquellos a quienes se les llena la boca habitualmente de palabras como “plurarismo”, “tolerancia”, “talante”, “diálogo”, “respeto”, etc., son los primeros que no las emplean en la práctica. Se ve que conocen la teoría, pero poco, muy poco la práctica. Os recomiendo que leáis hasta el final, y despúes veáis el video que adjunto, que no tiene desperdicio. Empezamos:

Hace más de un año, estaba hablando con Luis Losada (periodista del Grupo Intereconomía y posiblemente uno de los mejores periodistas económicos de este país) sobre el Consejo de Ministros, y la rueda de prensa posterior que suele haber. Para quien no lo sepa, los viernes por la mañana, se celebra el Consejo de Ministros, donde el Presidente del Gobierno y los Ministros, analizan la situación del país, toman decisiones, aprueban proyectos de ley, etc, etc, etc. Despúes, a eso de las 13:30, la vicepresidenta primera del Gobierno, Maria Teresa Fernández De la Vega, comparece ante los medios como portavoz del ejecutivo, para explicar las decisiones tomadas, y responder a las preguntas de los medios sobre cualquier asunto que se le quiera plantear. Es ella misma quien decide qué periodista puede coger el micrófono y preguntar, y cuando no quiere más preguntas, da por concluida la rueda de prensa. Después, se produce una conversación informal entre ella y los periodistas. Lo que se llama en nuestra jerga un ‘Off-the-record‘. Hasta ahí bien.

El problema es que Losada, quien suele cubrir el Consejo en nombre de nuestra casa, me explicó que De la Vega casi nunca le concede la palabra. Como mucho, le deja preguntar entre un 15 y un 20 por ciento de los días. Yo no daba crédito. ¿Pero puede hacer eso? ¿Y se queda tan ancha? Pues parece ser que sí. Así que hablé con mis jefes, y decidimos hacer un reportaje sobre el asunto. El plan fue el siguiente:

Empecé a ir todos los viernes a la rueda de prensa. Todos los días levantaba la mano para preguntar. El objetivo era grabar como se nos ignoraba a los periodistas de Intereconomia. Además, tomaríamos nota todos los días de los medios a quienes sí se concedía la palabra, y haríamos un ranking. El primer día no me dio la palabra. A Luis tampoco. Pero el segundo, me la dio. A Luis no. Bueno, habíamos tenido suerte. El tercer día, volvió a darme la palabra. A Luis no. Empecé a pensar que De la Vega se había enterado de nuestras intenciones y me daba la palabra solo por destrozarme el reportaje, o que por lo que fuera, yo le había caído bien.

El caso es que visto que más o menos nos iba dejando preguntarle (unos días a mi, otros a Luis, otros muchos a ninguno), decidimos abortar el reportaje. Ahí se quedó la idea. Yo seguí yendo todos los viernes, a intentar hacer las preguntas que otros medios no hacían (me refiero a la preguntas realmente interesantes y no aquellas que algunos hacen, a modo de alfombra roja, para que De la Vega se luzca). Y así hasta después de verano, cuando, debido a otras obligaciones laborales, tuve que dejar de ir los viernes al Consejo de Ministros.

Hace un mes, hablando con unos compañeros de La Gaceta (el diario escrito del Grupo Intereconomía), me contaron que este año es peor aún. Ya casi nunca se deja pregunta a Luis ni a ellos (los de La Gaceta). Además, les impiden acercarse a De la Vega en el Off-the-record de después. Algo inaudito. Cuando yo iba, despúes de la rueda de prensa, mantenía amistosas conversaciones (a veces discusiones) con ella, y no pasaba nada.

Pero es que además, desde hace dos meses, a Libertad Digital también se la ha empezado a vetar. Ketty Garat, la periodista de LD que suele cubrir el Consejo de Ministros, conseguía preguntar todos los días. Ahora, casi nunca.

Antes de ayer me encontré a Ketty a las puertas de la sede de Intereconomía. Me explicó que venía de entrevistar a Luis Losada, porque estaban preparando, desde LD, un reportaje sobre cómo De la Vega, no concede la palabra a Libertad Digital e Intereconomía. El resultado, se pudo ver ayer en el informativo de la 21:00, presentado por Dieter Brandau. El trabajo de Ketty es magnífico, y doy fe que todo lo que dice y explica en el video, es absolutamente cierto. Os dejo con él:

Hala majos, viva la libertad de prensa, viva la libertad de expresión.

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