May 19

Seguimos trabajando en el blog, y hoy es el día de inaugurar una nueva sección en el blog. Se trata de “Tribuna”, un espacio donde invito a otros bloggers, amigos, compañeros, etc., a escribir sobre lo que les dé la gana. Así de fácil.

Y empezamos por mi compañero y amigo Pepe Álvarez de las Asturias, quien me envía una poesía que ha escrito al fallecido Antonio Vega, y para la que ha utilizado versos de sus propias canciones.

Antes de nada, me gustaría hacer puntualización sobre Antonio Vega, ahora que todo el mundo se está volcando en ensalzar lo buen músico y compositor que era, algo inegable y que yo mismo destaqué aquí momentos después de su muerte. El hecho de que fuera un artista como la copa de un pino, no quita para que en el plano personal, sea todo lo contrario a un espejo en el que mirarse. Hay que dejar claro a los jóvenes que la vida de Antonio Vega no es ningún ejemplo a seguir. Es más, sirva su historia para mostrar cómo la droga es capaz de arrancarte todo, desde tu fortuna, tus amigos, etc… hasta la vida.

Pepe Alvarez de las Asturias

Pepe Alvarez de las Asturias

Requiem por un poeta que amó la vida más que a sí mismo

Despierta ya, mira qué luz.
Tanto soñar con esa flor
mezcla de sol y temporal,
el doble filo de un amor real.
Fuiste uno y uno y luego dos
y al final llegaste a tu sueño sin adiós.

No creíste en más infierno que su ausencia
Ni en castigo menos grave que una celda de amor
Y buscaste solamente la sentencia
a cadena perpetua de su abrazo
¡ay! al final de tu sueño sin adiós.
Nada envidia el Norte al Sur
en tu desordenada habitación
Y el frío deja entrar al calor
Y lo oscuro deja paso al color
Y tu silencio nunca podrá ser total.
De tanto soñar tu mundo teatral
nunca llegaste a ordenar tu habitación

Despierta ya, mira qué luz
Allá donde te llevó la imaginación
Donde con los ojos cerrados
se divisan infinitos campos,
en el sitio de tu recreo.
Allá donde se creó la primera luz
Donde sus manos acarician tu pelo
Y el silencio y la brisa alientan tu cordura
Allá, entre la nieve y el fuego,
Entre historias de mentira y no verdad
esperas a que el anochecer
Se funda con la tarde y el amanecer.
Y recuerdas, entre espigas de sol y deseo,
el sitio de tu recreo,
Esperando la llegada de la suerte
que te lleve, como un trozo de quemado papel,
al sitio de tu recreo.

Ya nadie cerrará tu puerta
si quieres entrar y salir.
Calle arriba caminarás tranquilo
al encuentro de un soñado estío
o de un otoño que te enseñará quién eres,
que te invitará a pensar,
rodeado de equipajes,
dibujando colores en la luz vital.
Descubriendo en cada puente, en cada cruce
que con hoy es suficiente,
y mañana es demasiado.
Sabiendo cuánto se parecen sueño y realidad
Sin tenerle miedo al tiempo que se va.

Despierta ya, mira qué luz.
Es el momento de saber si hay alguien más.
De olvidarte de ese silencioso ardor
y decirte la verdad mirándote al hablar.
Más cerca cada vez de ti están el cielo y el mar.
Acabas de abrir las puertas de un mundo descomunal,
donde nadie oye tu voz
Donde sólo sientes tu fragilidad.
Pero pasa sin miedo
Allí donde vas no hay monstruos de papel
Ni oscuros callejones
Ni temor, ni alcohol de quemar
Sólo azul, líneas en el mar,
Anchas calles y caminos infinitos.
Una avenida sin final
donde no se acaban las calles,
donde las calles no acaban de pasar
Así que sonríe y déjate llevar.
No vuelvas nunca hacia atrás
Pon tus manos a volar
y déjate, déjate llevar.

Despierta ya, mira qué luz.
Siente cómo ruge el mar
Cómo la tierra se abre
Cómo el abismo te sonríe y te invita a entrar.
Una décima de segundo más vuela
Mil millones de instantes de que hablar
incógnitas que aún faltan por despejar.
Ahora podrás leer el libro que dice Cómo,
Y el otro que se titula Si, y el tercero llamado Nada
Y podrás componer sin guitarra ni papel
iluminando hoy las letras de ayer
Pues no hay nada mejor que imaginar
Cruzando el camino del saber
Buscando el camino infinito
que va desde el nueve al diez.

Despierta ya, mira qué luz.
La luz de la mañana que entra en la habitación.
Despierta ya, mira qué luz
ilumina las calles mojadas y hace llorar mi corazón.
Otra vez.
No te irás mañana. Aún es pronto para envejecer.
No sin antes volver al Penta otras 3000 noches
con tu chica de ayer,
con tu mujer de cartas bocarriba,
siempre dispuesta a entregar antes que sus armas, su vida
Que el mismo sueño os lleve a los dos,
que nos lleve a todos,
en esa hora en que las noches y los días
se prestan uno a otro
oscuridad y luz, verdad y mentiras.
Yo, desde mi lugar perdido
te espero, porque volverás.
Tal vez me dé la vuelta un día
y estés tú detrás
Porque nunca te has ido.

© Pepe Álvarez de las Asturias 2009

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