Sep 08

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El domingo estaba en casa frente a la televisión, dispuesto a ver el estreno de la nueva temporada de Salvados, el programa de La Sexta protagonizado por Jordi Evole, alias el Follonero. Me las prometía muy feliz; una gran promoción previa acompañaba al estreno. El primer capítulo lo habían grabado en Nueva York. ¡¡¡Nueva York!!! Toma presupuesto que tienen ¿no?

Pero mi sorpresa llegó al darme cuenta de que lo que realmente estaba viendo era una especie de “madrileños/españoles/andaluces… por el mundo”. Y es que el bueno de Jordi se dedicó básicamente a darse paseos con diferentes periodistas que residen en la Gran Manzana.

El Follonero deslumbra cuando decide vacilar a políticos, famosos, gente con poder, etc. Ese tipo de humor gusta, puedo dar fe de ello, pues yo también me he dedicado a ser un reportero “tocahuevos” durante un tiempo Pero cuando de quien te ríes es de gente normal, desconocida, humilde o que ni siquiera se dan cuenta de que les estás tomando el pelo, el asunto más que gracia, provoca bostezos.

Si a eso le añadimos que algunas de las secuencias eran excesivamente largas, el resultado final es un programa tostón. Ah, y de regalo soltó varios chistes malos y medio racistas sobre los negros o los judíos. No me parece mal, simplemente eran malos. Ahora, tengan por seguro que si ese tipo de comentarios los hace un reportero de Intereconomía en lugar de uno de La Sexta, se hubiera montado un debate nacional en torno al tema, con algún ministerio multándonos. Seguro.

Solo se salvaron –nunca mejor dicho- algunos perlas puntuales “made in Follonero”, la música perfectamente elegida por los editores que ayudaban a hacer el espacio más llevadero, y por supuesto, el magistral inicio del programa. Toda una parodia de las películas de Woody Allen, utilizando para ello ni más ni menos que al mismísimo Joan Pera, el doblador habitual de Allen. Maestro.

Salvados tiene que volver a la senda que les llevó al éxito. Al humor ácido, pícaro e inteligente que solo el Follonero sabe hacer. Le queremos a él, y no a Jordi, el reportero de “Salvados por el Mundo”.

* Columna publicada en La Gaceta el 7 de septiembre de 2010

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